“Mis hijos me regañan por el reciclaje”: Catalina Velasco
Afirma la Secretaria de Hábitat
La funcionaria habló con Bogotá Occidente acerca del cambio cultural y pedagógico en el que está empeñada la administración del Distrito para que los ciudadanos aprendamos a reciclar. Una labor que dará ganancias en dinero y en cuidado ambiental.
Por: Bogotá Occidente
Como un verdadero cambio cultural y de mentalidad, la Secretaria de Hábitat del Distrito, Catalina Velasco, considera a la actividad del reciclaje a la que la administración de la Capital le apuesta con fuerza durante estas semanas y próximos meses.
El objetivo, según Velasco, además de que los ciudadanos aprendamos a reciclar, es el de ponerle atención a una parte de la población que pasa desapercibida a los ojos de todos, y es la de los recicladores, sus familias y niños y niñas que trabajan en la clasificación de las 6500 toneladas diarias de basura que produce la ciudad. Según los cálculos hechos por las autoridades, tan sólo 1800 toneladas de ese número diario son material reciclable, pero se pierden muchas más, porque la selección no se hace desde casa.
Aquí las apreciaciones de la Secretaria de Hábitat, quien confiesa que sus pequeños hijos también la regañan por el reciclaje:
-¿El reciclaje es una labor pedagógica, de cambio cultural?
Bogotá está cambiando el “chip”. Comenzamos una era del reciclaje que todos debemos incorporar desde nuestros hogares, oficinas, empresas. Debemos contar con una bolsa blanca, o de color claro, donde depositemos los materiales reciclables, como el vidrio, el cartón, los plásticos. Y aquí hay que ser claros: esos frascos de mayonesa, salta de tomate, deben estar limpios. Que nos tomemos el trabajo de enjuagarlos, porque sucios no sirven. ¿Y que hacemos con el otro material, el llamado orgánico, como las cáscaras de las frutas, residuos de comida, el papel higiénico usado? Depositarlos en bolsas negras. Lo orgánico es lo que se pudre y que no se puede reciclar.
-¿Cómo será la recolección de este material?, ¿Cambian los horarios?
No, no habrá cambios sustanciales a los dos días y horarios por semana que la gente ya conoce para sacar su basura. Simplemente se agrega un tercer día a la semana, que es cuando pasa el camión recolector de las bolsas blancas o de color claro con el material reciclable. Nuestro objetivo es ir trabajando de la mano con la ciudadanía, para que sepa que Bogotá produce 6500 toneladas diarias de basura que llevamos al relleno de Doña Juana, el cual ya está alcanzando su capacidad de disposición. Tenemos que hacerle entender a los ciudadanos que de esas 6500 toneladas, 1800 toneladas son puro material que se puede reciclar.
-Es claro que hay un segmento de la población al que ignoramos que es el de las familias enteras dedicadas al reciclaje ¿Cómo será el trabajo con ellos, porque también son responsables de las basuras regadas en las calles?
Hay que dignificar a esta población que trabaja en condiciones desfavorables y vulnerables, en especial los niños y niñas que trabajan hasta altas horas de la noche, no van a la escuela y están expuestos a enfermedades y accidentes. Es cierto que los recicladores producen riego de basura a la hora de buscar el material reciclable, y para ello tenemos que trabajar duro en pedagogía, con ellos y con todos los ciudadanos, Si desde casa aprendemos a disponer el material reciclable, ellos ya saben que las bolsas claras son las que necesitan y no las negras.
-Las comunidades de las localidades de Engativá, Suba y Kennedy protestaron en 2006, hasta con bloqueo de calles, por la idea de la alcaldía de Luis Eduardo Garzón de instalar allí plantas de reciclaje ¿Qué va a pasar con este proyecto?
Por ahora estamos trabajando en la planta piloto instalada en el barrio La Alquería, al sur de la ciudad, y nuestro objetivo es de seguir trabajando en la pedagogía en los en hogares, en la cultura del ciudadano, y así aprovechar la cívica ciudadana. De esta forma tendremos que entender, que reciclar traerá beneficios no sólo ecológicos y ambientales, sino sociales y económicos. Esta actividad, bien organizada, es una generadora importante de recursos para este segmento de la población y de todos los ciudadanos, al reducirse la tarifa en el cobro del aseo. En cuanto a las plantas, es necesario un mayor diálogo y concertación con los ciudadanos de estas tres localidades y lo miraremos para más adelante.
-¿Entonces mucha educación y pedagogía?
Sí. Todos estamos aprendiendo, es un proceso educativo, y nos sorprende la capacidad de los niños y las niñas que se lo han apropiado de una manera fantástica. En mi propia casa, mis hijos me reclaman por el manejo de los residuos. Así que la ciudad va aprendiendo.
-¿Hay sanciones para quienes no sepan reciclar?
Por ahora no. El lineamiento de “Bogotá Positiva” es ir por las buenas, y a medida que aprendamos a reciclar, no habrá medidas de fuerza. Lo único, es que si no se aprende a reciclar desde ya, la basura se le deja al ciudadano y no se recoge. Esto es un proceso por etapas y necesitamos contar con el apoyo de los medios y de la ciudadanía.







