¿Cómo ser humano y sobrevivir en el intento?
Planean establecer 16 Casas de Igualdades, Cuatro Refugios y cuatro centros para LGBT, en el transcurso de la actual administración. Aspiran a que en 2 ó 3 años, el tema de diversidad sexual se debata abiertamente en las JAL.
Por: Carlos Fernando Álvarez C.
Bogotá Occidente
Incluso en estos tiempos, donde todo parece más abierto y liberal, la situación para muchas mujeres en el planeta y en especial en Colombia es bastante seria. Cifras de las Naciones Unidas y su programa para el desarrollo hablan de violencia de género, feminicidios, agresiones, abusos sexuales, discriminación, trata de personas, pobreza y desempleo.
Las cifras hablan por sí mismas: una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido de violencia. Entre el 40 y 70% de los homicidios es cometido por el compañero sentimental. La violencia contra la mujer es una de las causas de muerte e incapacidad entre las mujeres al igual que el cáncer. Cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo.
Pero en Colombia no escapamos a esta realidad: 61 mil 482 casos de violencia intrafamiliar, de los cuales 37 mil660 (61.2%) correspondió a violencia entre pareja; 13 mil 644 (22.2%) a maltrato entre otros miembros de la familia y 10 mil 187 (16.6%) a maltrato infantil. Dos de cada cinco mujeres que vive o ha vivido en pareja, ha sido víctima de agresiones físicas por parte de su compañero, pero solo un 22% de ellas presenta denuncia.
Una tercera parte (33 por ciento) de las mujeres alguna vez unidas han sido amenazadas por sus esposos o compañeros. La amenaza más frecuente que recibe la mujer es la de abandono (21 por ciento), seguida por la de quitarle los hijos (18 por ciento) y finalmente el 16 por ciento se queja de la amenaza de quitarle el apoyo económico.
Además, cada año aumenta en 360 mil el número de mujeres desempleadas a causa de estas violencias. Si además sus hijos son maltratados, el número de desempleadas aumenta en 75 mil.
El 85 por ciento de las mujeres que han sido objeto de agresión física por parte del esposo o compañero, se quejó de secuelas físicas o psicológicas como consecuencia de la golpiza, la mitad reportó que había perdido la autoestima y que sentía que no valía nada, el 40 por ciento se enfermó físicamente, el 36 por ciento tuvo un descenso en la productividad, al 31 por ciento le afectó la relación con los hijos, el 24 por ciento sintió deseos de suicidarse.
E igual ocurre con la comunidad de Lesbianas, Bisexuales, Gays y Transgeneristas, lo que se denomina en las normas de Bogotá, como LGBT.
Después de ver este panorama desolador y preocupante, pero real, surge la pregunta ¿dónde están las autoridades, o la misma sociedad civil para ponerle coto a esta situación? Y la respuesta, al menos una, la encontramos en la llamada Subsecretaría de Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual, que hace parte de la Secretaría Distrital de Planeación y que cumplió un año como tal.
Hablamos con Martha Sánchez, la subsecretaria, y con Elizabeth Manrique, asistente de la parte de diversidad sexual, con quienes fuimos directo al grano en cuanto a qué tan respetados están hoy los derechos de las mujeres y de la comunidad LGBT en Bogotá. Ellas, en un diálogo muy al natural respondieron, se rieron, pensaron y sonrojaron cuando tuvieron qué responder el viejo axioma de la película: ¿cómo ser mujer y no morir en el intento?, o mejor ¿cómo serlo y sobrevivir?: “que cada una de nosotras, mujeres y comunidad LGBT, tengamos en claro cuáles son nuestros derechos como tal, pero también nuestras responsabilidades. Aunque falta mucho por recorrer. Hay que valorar lo existente, pero reconocer lo faltante”, manifestaron.
B.O. -¿Cuáles son las líneas de trabajo de la subsecretaría?
M.S. Tiene dos direcciones, con sus connotaciones diferentes: derechos e igualdad de desarrollo de oportunidades para la equidad de género y la segunda, para la diversidad sexual.
Mujer y Género funcionó cuatro años como una oficina asesora de la Alcaldía Mayor de la ciudad. La política de Mujer y Género tiene mucha fuerza en el territorio. Se ha adelantado a través de las Casas de Igualdad y Oportunidades que están en siete localidades. En 2008 se ampliarán a 10 y como meta del Plan de Desarrollo llegarán a 16.
En cuanto a LGBT, a partir de diciembre de 2007 se expidió una política pública y se coordinó un plan de acción entre las diferentes entidades del Distrito para restituir los derechos de esta comunidad. Hasta el momento se está construyendo la aplicación y formulación de ese plan de acción, que se ha hecho concertadamente con los mismos voceros LGBT. Esperamos aplicarla dentro de poco.
Existen las mesas institucionales, por separado, para LGBT y para Mujer y Género, pero ambas tienen en común el enfoque de restituir y garantizar los derechos.
-¿Qué es el plan de igualdad?
El Plan de Igualdad y Oportunidades es el que permitirá aplicar la política en Mujer y Género. Se formularon 120 acciones en seis derechos: a una vida libre de violencia, participación y representación política, trabajo digno, salud plena, educación con equidad, y una cultura libre de sexismo.
Las entidades son responsables y tienen la obligación, el mandato de la aplicación de la política, como con la destinación de recursos, y para que los diferentes proyectos que se realicen en el distrito y en las localidades tengan el enfoque de derechos y el de género.
-¿En cuanto tiempo aspiran que las políticas y proyectos estén rodando bien?
Se planteó a doce años. En el anterior gobierno distrital se definieron y priorizaron 80 acciones, Pero esto es un proceso, Cambiar las estructuras mentales y distritales es difícil. En unas se gana, se avanza dos pasos, en otras se retrocede. Pero en los dos gobiernos distritales últimos ha habido respaldo político, con acuerdos que obligan a cumplir. No es un favor que se va a hacer, es un mandato. Además se han socializado, se han construido con el consenso de ambas comunidades, tanto de mujeres, como de LGBT.
-¿El trabajo se concentra sólo en las casas de igualdades?
No sólo es que haya la Casa de Igualdades, sino que esperamos seguir aplicando lo logrado en el gobierno pasado, y es que las mujeres hayan defendido y conseguido los recursos en cada una de sus localidades, para el tema de género, como en Kennedy y Engativá, por ejemplo. Las políticas que no evolucionan en los territorios, en las localidades, es difícil posicionarlas en toda la ciudad.
Se ha ido trabajando con las ediles, con las alcaldesas locales. En el Plan de Desarrollo actual, Bogotá Positiva permitió que en la mayoría de las localidades haya quedado ese componente de género, y eso es clave. También se tiene pensado ampliar el número de Casas Refugio, a nivel Distrital.
-¿Qué son las Casas Refugio?
Son espacios adecuados y manejados por el Distrito para dar protección y seguridad a las mujeres que son víctimas del maltrato y violencia familiar, antes de los feminicidios. Por ejemplo, las mujeres que denuncian el ataque del agresor, tienen que seguir viviendo con ellos, mientras la justicia actúa. Por eso se busca ubicarlas en ellas, antes de que ocurran los asesinatos. Dependen de Secretaría de Gobierno, La meta es montar cuatro para todo el período, hasta 2012.
-¿En dónde se registra más violencia contra las mujeres?
Suba, Bosa, Rafael Uribe, son las localidades con mayores índices de violencia contra las mujeres, y donde hay más denuncia al respecto. Estamos defendiendo que la violencia contra las mujeres no es algo privado, es un tema público, para que no haya impunidad. Las mujeres agredidas tienen que denunciar, primero, ante las Comisarías de Familia.
LGBT
Elizabeth Manrique nos comentó todos los pormenores del tema LGBT en la ciudad:
B.O-¿Cómo va el desarrollo del tema y de la política pública LGBT en Bogotá?
E.M. Ya había comenzado a trabajarse en el tema desde hace años, Pero el movimiento ha agarrado fuerza poco a poco, con el surgimiento de movimientos de base. El decreto 608 de 2007 nos dio esos lineamientos para la política pública y su fin es garantizar los derechos de la comunidad LGBT. Al igual que en Mujer y Género, se busca que las diferentes autoridades distritales apliquen y sean responsables de esas actividades definidas en la política pública. Lo primero es el reconocimiento. Después viene la aplicación de las normas.
-¿Difícil?
Ha sido todo un proceso. Está naciendo. Este es el primer año con política pública. También nos proyectamos a 12 años. Tenemos 40 acciones priorizadas para el cuatrienio y ya hay una mesa interinstitucional establecida para el trabajo en temas como educación, salud, trabajo y respeto de derechos a la diversidad sexual.
-¿Hay algún registro de cuántas organizaciones LGBT hay en las localidades?
No sabemos cuántas existen como tal en las localidades. Conocemos que están allí, y tratan de hacer el puente con la administración local para su beneficio, pero están algo ocultos, porque aún no hay un reconocimiento pleno. Hay temor, hay discriminación por todas las partes. Es difícil así medir y cuantificar. No obstante sí hay acciones, En Suba hay un grupo de mujeres LBT, que hacen trabajo cultural y se llama Yacohumo. En Rafael Uribe hay otra establecida. Pero su trabajo es más amplio.
-En Chapinero existe un Centro Comunitario LGBT ¿Se planea ampliarlos a otras localidades?
Sí, el centro nació como una iniciativa privada de la misma comunidad. Ya lo asumirá el Distrito, pero hoy no da abasto. Por eso el plan es ampliarlo y crear tres más en igual número de localidades. Han tenido un impacto importante en los jóvenes LGBT que buscan orientación y tienen asesoría sicológica, jurídica, para ellos y sus familias.
Por último, para la subsecretaria Martha Sánchez, su aspiración es que el tema LGBT, en 2 ó 3 años, sea tratado abiertamente en la ciudad, como por ejemplo, que se debatan sus derechos y aspiraciones comunitarias en las mismas JAL, en los fondos de desarrollo local. “A uno le gustaría que esto fuera menos peleado”, dijo.
Marcha LGBT
La marcha de todos los años en el mundo, y que también se adelantó en Bogotá, el 29 de junio, conmemora el enfrentamiento por tres días ocurrido en el bar Stonewall Inn, en Nueva York, en 1969, donde hubo represión y crímenes de odio hacia personas LGBT.
En Bogotá, la marcha tiene como objetivo hacer visibles en el espacio público a las personas LGBT, por el respeto y construcción de una ciudad de derechos es parte vital del Plan de Desarrollo de la ciudad, que aplica la actual Alcaldía Mayor.
El Distrito cuenta hoy con una política pública, recogida en el Decreto 608 del 28 de diciembre de 2007, expedido por la anterior alcaldía, para la garantía plena de los derechos de las personas LGBT. Además, busca que esta misma comunidad contribuya en la búsqueda de espacios incluyentes, haciendo control social y exigiendo sus derechos.







