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    Crónica en la calle

    Trabajadoras sexuales, prostitutas, rameras, o, la más común, peyorativa y castiza, ‘putas’, son algunas de las denominaciones que, desde el inicio de la humanidad se les ha dado a aquellas mujeres quienes con la excusa de ofrecer ‘cariño y compañía’ venden sus cuerpos a cambio de unas cuantas monedas. Aquí una crónica de la vida dura, pero a diferencia de lo que se piensa ya no es exclusiva de la noche: desde las 9 de la mañana se ejerce en las salas de masaje del norte y del occidente.

     

    Por: Menfis Karena Molano*         

     Laura Camila Orjuela*         

    Especial El Buque de Papel para Bogotá Occidente     

     

      ¿Gritar o callar el miedo? Por ahora correr. No hay tiempo para pensar. Eso fue lo que hicimos cuando se nos acercaron con pasos firmes y acelerados. Seres de carne y hueso como nosotras, que reaccionaron de forma violenta al sentirse agredidas por los destellos de una cámara fotográfica que desnudó su intimidad.


    Un golpe en la ventana izquierda de la parte trasera del vehículo da cuenta de su ira, pues, intentábamos fotografiar a cuatro prostitutas que departían en la esquina de la Calle 58 con Caracas a la espera de los clientes de esa fría y lluviosa noche. Sin embargo, y a pesar del miedo que invadió nuestros cuerpos, fueron más fuertes las ganas de seguir descubriendo los secretos de ese enigmático mundo.

    En cuestión de minutos estábamos recorriendo otra de las llamadas “zonas de tolerancia” que existen en Bogotá, ubicada en la calle 22 con Caracas, pero, esta vez con mayor precaución. No fue fácil estar allí, las miradas intimidantes nos acechaban constantemente y el ambiente se tornaba, cada vez, más tenso.

    Al doblar en una esquina logramos las imágenes que queríamos, las de aquellas mujeres que exhiben sus cuerpos como maniquíes en vitrinas. ¿Por qué lo hacen?, ¿por supervivencia o por simple gusto? Tal vez las razones sobran, lo que importa es que están allí, juntas pero no revueltas. “La unión hace la fuerza” es su lema. Unión para crear su propio mundo y fuerza para defenderlo. Un mundo donde el rechazo de la sociedad, esa misma a la cual pertenecemos, no tenga cabida alguna. Ese rechazo que hace parte de un destino por el cual nunca votaron, pero que si tuvieran la oportunidad de hacerlo nunca lo elegirían. Simplemente quieren ser libres en su degradación.Hacia la media noche recargábamos energías para nuestro siguiente reto: entrar a un supuesto SPA ubicado en la esquina de la calle 58 con carrera 14. Para lograrlo nos hicimos pasar por trabajadoras sexuales en busca de empleo. El plan consistía en que mientras dos de nosotras se encontraban dentro del lugar, la otra se quedaba afuera esperando.Con las manos sudorosas, producto del nerviosismo, timbramos. Enseguida, un hombre de estatura media, piel morena y, de rostro poco agradable, abrió la puerta. Por su aspecto pudimos notar que el “negocio” deja muchas ganancias. Vestía pantalón de marca, zapatos en cuero, chaqueta de piel de vaca. Su aroma era agradable.Luego de mostrarle nuestras identificaciones nos permitió ingresar. Por dentro, el lugar llama la atención por su decoración y la sobriedad del ambiente. Nos preguntó por qué estábamos ahí, le respondimos que queríamos trabajar. Nos dijo: “este es un sitio exclusivo, aquí no recibo a cualquier ‘niña’, aquí se reciben niñas bonitas, llamativas, que estudien, bien habladas y que no tengan ningún tipo de compromiso, porque eso es para problemas y esas cosas”.En esos momentos una de las mujeres que trabaja en el lugar pasó cerca de nosotras. Lo único que tenía puesto era su ropa íntima, unos ligueros y tacones negros, al parecer ese era su uniforme. Por lo que notamos, nuestra presencia le incomodó demasiado, no sabemos si fue por que se sintió amenazada o porque quizás representábamos competencia para ella.Para hacer un registro fotográfico del sitio, fue necesario que una de nosotras pidiera prestado el baño. Aprovechando que no había nadie en el segundo piso, se le tomaron fotos a las habitaciones, a los baños, al jacuzzi, sauna, y demás espacios de la ‘casa’. En ese momento no importaba correr el riesgo de ser descubiertas, porque en lo único que pensábamos era en continuar nuestra investigación, al precio que fuera.Mientras una se encargaba de hablar con el dueño para extraerle información, la otra captaba las imágenes del sitio: por cada disparo del lente fotográfico, el corazón se me aceleraba más, tenía miedo, pero a la vez sentía la adrenalina que producía saber que estaba en peligro y que si me descubrían quién sabe qué podría pasar. Ese era el reto. Mientras yo tomaba las fotos, mi compañera intentaba distraer con preguntas al tipo que nos había dejado entrar. Al igual que yo, ella también sentía la adrenalina por todo su cuerpo, pero el objetivo era claro. El trabajo era ese y la pasión por hacerlo bien nos llevó hasta las últimas consecuencias.Al salir de esa zona, las piernas nos temblaban y las manos estaban sudorosas, la voz se nos cortaba. Fueron tantas las emociones vividas durante esa noche, que a la final no sabíamos ni qué decir.Pero lo logramos. Ahora estamos aquí, sentadas frente al computador, viendo el producto final de varios días sin dormir, sin descansar. En nuestros rostros se refleja el cansancio de nuestro cuerpo, pero nuestras sonrisas dan fe de la alegría que invade a nuestros corazones.Como dice por ahí: “Nada es más gratificante que la satisfacción por el deber cumplido”.

    “La unión hace la fuerza” es su lema. Unión para crear su propio mundo y fuerza para defenderlo. Un mundo donde el rechazo de la sociedad, esa misma a la cual pertenecemos, no tenga cabida alguna. Ese rechazo que hace parte de un destino por el cual nunca votaron, pero que si tuvieran la oportunidad de hacerlo nunca lo elegirían. Simplemente quieren ser libres en su degradación.Hacia la media noche recargábamos energías para nuestro siguiente reto: entrar a un supuesto SPA ubicado en la esquina de la calle 58 con carrera 14. Para lograrlo nos hicimos pasar por trabajadoras sexuales en busca de empleo. El plan consistía en que mientras dos de nosotras se encontraban dentro del lugar, la otra se quedaba afuera esperando.Con las manos sudorosas, producto del nerviosismo, timbramos. Enseguida, un hombre de estatura media, piel morena y, de rostro poco agradable, abrió la puerta. Por su aspecto pudimos notar que el “negocio” deja muchas ganancias. Vestía pantalón de marca, zapatos en cuero, chaqueta de piel de vaca. Su aroma era agradable.Luego de mostrarle nuestras identificaciones nos permitió ingresar. Por dentro, el lugar llama la atención por su decoración y la sobriedad del ambiente. Nos preguntó por qué estábamos ahí, le respondimos que queríamos trabajar. Nos dijo: “este es un sitio exclusivo, aquí no recibo a cualquier ‘niña’, aquí se reciben niñas bonitas, llamativas, que estudien, bien habladas y que no tengan ningún tipo de compromiso, porque eso es para problemas y esas cosas”.En esos momentos una de las mujeres que trabaja en el lugar pasó cerca de nosotras. Lo único que tenía puesto era su ropa íntima, unos ligueros y tacones negros, al parecer ese era su uniforme. Por lo que notamos, nuestra presencia le incomodó demasiado, no sabemos si fue por que se sintió amenazada o porque quizás representábamos competencia para ella.Para hacer un registro fotográfico del sitio, fue necesario que una de nosotras pidiera prestado el baño. Aprovechando que no había nadie en el segundo piso, se le tomaron fotos a las habitaciones, a los baños, al jacuzzi, sauna, y demás espacios de la ‘casa’. En ese momento no importaba correr el riesgo de ser descubiertas, porque en lo único que pensábamos era en continuar nuestra investigación, al precio que fuera.Mientras una se encargaba de hablar con el dueño para extraerle información, la otra captaba las imágenes del sitio: por cada disparo del lente fotográfico, el corazón se me aceleraba más, tenía miedo, pero a la vez sentía la adrenalina que producía saber que estaba en peligro y que si me descubrían quién sabe qué podría pasar. Ese era el reto. Mientras yo tomaba las fotos, mi compañera intentaba distraer con preguntas al tipo que nos había dejado entrar. Al igual que yo, ella también sentía la adrenalina por todo su cuerpo, pero el objetivo era claro. El trabajo era ese y la pasión por hacerlo bien nos llevó hasta las últimas consecuencias.Al salir de esa zona, las piernas nos temblaban y las manos estaban sudorosas, la voz se nos cortaba. Fueron tantas las emociones vividas durante esa noche, que a la final no sabíamos ni qué decir.Pero lo logramos. Ahora estamos aquí, sentadas frente al computador, viendo el producto final de varios días sin dormir, sin descansar. En nuestros rostros se refleja el cansancio de nuestro cuerpo, pero nuestras sonrisas dan fe de la alegría que invade a nuestros corazones.Como dice por ahí: “Nada es más gratificante que la satisfacción por el deber cumplido”.

    Wiskería

    Entre clases

    La prostitución no es considerada un delito, pero alrededor de ella se encuentran vinculados temas como el tráfico de personas, la drogadicción, el alcoholismo, enfermedades de transmisión sexual, entre otras problemáticas de hondo calado social.Pero, no es solamente una problemática social de tiempo atrás, pues con el paso del mismo se ha venido incrementado la demanda de niñas que venden su cuerpo y dignidad por dinero, y se crearon nuevas modalidades de comercializarlos. Ahora existen varias maneras de clasificarlas:

    -Las prepago: son damas de compañía, lindas, bien habladas, bien vestidas y con un buen perfil para el negocio. Además de tener estas características, deben ser niñas despiertas que puedan “envolver” al cliente, para sacar provecho económico. Su mundo gira alrededor de salidas a los mejores sitios de rumba, a los centros comerciales para comprar ropa de marca y para vivir en esta sociedad consumista. Algunas de hecho abandonan sus estudios universitarios para dedicarse por completo al negocio. Muchas de ellas se pagan el semestre con su “profesión”, pero otras simplemente lo hacen por la ambición y el deseo de tener lujos y una vida que sólo existe en las telenovelas. El rato, “polvo” o eyaculación oscila entre 150 mil y 500 mil pesos (100 a 400 dólares)Dentro de este grupo también están las “exclusivas” que atienden a los narcotraficantes o políticos presos en las cárceles. Algunas son modelos de ropa y presentadoras de televisión. Cobran por fin de semana, entre 2 a 30 millones de pesos (1500 a 15 mil dólares).

    -Las enrejadas: son mujeres que no tienen prejuicios sociales. La mayoría de estas mujeres apenas saben leer y escribir, algunas ni siquiera tienen familia, son solitarias y quedaron abandonadas a su suerte. Son aquellas que se encuentran ubicadas en las zonas de tolerancia, donde el peligro la asecha a diario, no solamente por la ubicación de su lugar de trabajo, sino también por el estado en el que se encuentra, como el centro, donde los robos e inseguridad son frecuentes. Para ellas sus prendas de vestir hacen las veces de amuleto para la buena suerte. No piden más dinero que el necesario para poder alimentar a sus familias. El rato o el “polvo”, cuesta entre 5 a 10 mil pesos (3 a 8 dólares).

    -Las “niñas” de los reservados: son lindas, de clase media y clase alta. Entre ellas también podemos encontrar modelos, presentadoras de televisión y actrices, en los lugares donde laboran, como La Mansión, al norte de la ciudad. Tienen agüeros para atraer a sus clientes. Hay quienes ejercen este oficio por ambición al dinero, otras lo hacen para sacar adelante a sus familias o a modo de superación personal. El rato oscila entre 250 mil a 800 mil pesos (200 a 700 dólares).-

    Las “niñas” de las whiskerías: “niñas”, por lo general, muy jóvenes. Se clasifican en internas y externas. A diferencia de las de los Reservados, ellas reciben una especie de remuneración económica o comisión dependiendo de la cantidad de alcohol que consuman sus clientes. Comúnmente este tipo de mujeres se interesan más por su preparación académica. La Piscina o El Castillo, en el barrio central Santa Fe, o La 49, en Chapinero, son sus lugares de trabajo preferido. El precio por una vez de sexo está entre 60 mil a 500 mil pesos (50 a 40 dólares).

    Ellos, también tienen una clasificación especial:

    Los “putos”:

    Están ubicados en las calles o zonas de tolerancia, la mayoría de ellos no tienen estudio, son de clase media y clase baja.

    Los “pirobos”: menores de edad, casi niños, que se prostituyen en el centro de la ciudad, aunque ya se ven en el exclusivo norte. Tienen líos sicológicos, consumen drogas y cometen robos. Un estudio de la Cámara de Comercio reveló su mundo en 1990.

    Los gigoló: Son aquellos hombres que trabajan en los reservados, muchas veces comparten el lugar de trabajo con las “niñas”, son jóvenes que estudian, trabajan o simplemente no quieren ser descubiertos por sus familiares o conocidos; por lo general son mas apetecidos por las mujeres de estrato alto.

    Los travestis: Aquellos que cambien su apariencia física para tener parecido con las mujeres, se visten como ellas y tratan de comportarse como ellas, pero son agresivos cuando se sienten observados. Trabajan en las zonas de tolerancia y en los reservados. 

     Pocas normas pero existenAlgo que muy pocas personas saben es que existe una norma que reglamenta en algo el funcionamiento de los sitios dedicados a la prostitución. Es el decreto 188 de 2002, en donde se establecen todas las reglas que  deben cumplir no sólo las personas que ejercen la prostitución sino  también los establecimientos que las contratan, como por ejemplo, integrar las leyes dedicadas a los servicios y lugares públicos, salubridad y alimentos, entre otras:

    Condiciones de Salubridad

    • En todo establecimiento se debe promover el uso del condón o preservativo entre los clientes y las personas que se desempeñan como trabajadoras/es sexuales, a través de información impresa, visual y/o auditiva.
    • Se prohíbe el expendio de drogas psicoactivas diferentes al alcohol y al cigarrillo.
    • Resolución 8321 de 1983: Niveles de Ruido.
    • Ley 142 de 1994. servicios públicos domiciliarios.
    • Decreto Nacional 3075 de 1997. Manipulación de alimentos.
    • Decreto 3192 de 1983. Manejo y manipulación de bebidas alcohólicas.
    • Resolución 1543 del Ministerio de Salud. Prevención y control de enfermedades de transmisión sexual. VIH.

     Condiciones de Saneamiento.

    Las Habitaciones deben contar con las siguientes características:

    ·         Habitaciones individuales por cama, sistema de aislamiento entre ellas. Cada una con baño privado y dotado; camas con colchón forrado en material impermeable; tendidos que se cambien por cada encuentro sexual y condiciones óptimas de limpieza.·         Los baños de las habitaciones deben contar con duchas y lavamanos, paredes y pisos enchapados en materiales sanitarios, instalaciones hidráulicas y sanitarias en funcionamiento, sistema de ventilación, dotación, aseo y desinfección.·         Debe haber zona de lavandería y desinfección de sábanas, fundas y toallas.·         Es obligación de la entidad sanitaria hacer las visitas de inspección, para lo cual los propietarios o administradores de los establecimientos donde se ejerce el trabajo sexual deberán facilitar y garantizar esta labor. 

    *Trabajo final de semestre de la materia Sala de Redacción. Universitarias de la Fundación INPAHU. Link: http://www.trespuntozero.blogspot.com/

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