“No nos crean tan h…”

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Por: Editor General       

Bogotá Occidente 

Duro, como el titular, es el mensaje que queremos dar en este editorial para la edición del mes de los vientos en nuestro periódico Bogotá Occidente, acerca de la banalización y conflictos éticos que surgen todos los días en la práctica del oficio del periodismo, uno al que el señor García Márquez llamó “el más bello del mundo”.

Escuchamos, presenciamos, asistimos, observamos, en los últimos días un debate, otro más, acerca de la denominada Operación Jaque, que no fue más que la infiltración y engaño contra las FARC y la liberación de 15 secuestrados.

Pero el mar de especulaciones que se han escuchado desde que pasó la espectacularidad del operativo es ancho y profundo: que se pagó 20 millones de dólares para liberar a los tres gringos y a Ingrid Betancourt, aunque no se sabe quién los “donó”; que los carceleros de las FARC eran “donnadies” y se vendieron por una recompensa por debajo de cuerda; que el mediador Suizo está involucrado con el grupo armado ilegal; en fin, son algunos ejemplos de los que se comenta en cafeterías, restaurantes, universidades, y por supuesto medios de comunicación.

Pero caso aparte merece el capítulo, en este novelón, del uso de los emblemas de la Cruz Roja y de canales periodísticos de Venezuela y Ecuador. Cuando se denunció este hecho, por parte de los gobiernos de ambos países vecinos, el gobierno colombiano, en cabeza del presidente Uribe, justificó lo sucedido y se responsabilizó a los nervios del comandante del operativo, porque el tiempo apremiaba.

Ahora se conoce un video de una hora de grabación y miles de fotografías donde se aprecia que todo el operativo se hizo premeditadamente, como requería una acción tan arriesgada como la de meterse en la boca de las FARC y sacarle a 15 secuestrados, entre los cuales iban los de más renombre y por quienes podían presionar un canje por rebeldes presos, y fuera de eso capturar a dos “donnadies”, como se quiere hacer creer ahora; el día del operativo se les tildaba de “comandantes” e importantes.Pero fue en el martes 5 de agosto cuando escuché a la figura de Caracol Radio, Darío Arizmendi comentando que lo que tenía RCN, es decir, el video y las fotos habían sido filtradas por el oficial que comandó el operativo. Y ahí fue Troya.

Y explicó por qué: En Colombia y en el mundo las filtraciones de prensa son pan de cada día. Quien filtra busca un interés generalmente, y es que se sepa algo que no se atreve, no debe o no puede contar.

En este caso, la filtración fueron el video y las fotos del “detrás de cámaras” de la Operación Jaque al noticiero televisivo RCN.Hasta ahí nada raro. Pero en donde quedé de una sola pieza, fue con los chismes y el “Radio Pasillo” que se generó con la confirmación de la filtración: que el canal en mención le habría pagado al oficial una gruesa suma de dinero por acceder al material.

De inmediato recordé lo sucedido con el proceso 8 mil, y el mismo periodista que hizo la nota y el mismo medio, eran señalados, por lo bajo, y claro, sin una prueba que lo soporte, de comprar las indagatorias por aquello de que tengo que “chiviar”  a la competencia y lograr la “primicia”.¡Valiente gracia la de las primicias que se le venden a la gente, al decir, con cortinillas estrambóticas y locutores desgarrados, que “la tengo yo y sólo yo”! No es nada ético, ni periodístico si la noticia, la “exclusiva”, se consigue con el poder del dinero. Así cualquiera. Y en eso andamos, en que los medios poderosos “compran” las exclusivas, y los funcionarios del Estado, los congresistas, los políticos, pagan gustosos por ellas.

Entonces ¿quién es más corrupto, el corrupto que ofrece, o el corrupto que sigue al corrupto aceptándole la mordida, el favor, o el puesto? En este caso, para conseguir “la primicia” pago.

Y el Estado, el Gobierno, las Fuerzas Armadas, ganan al revelar todo lo sucedido y se quitan la presión internacional de que el rescate de los secuestrados fue una pantomima, que se pagó por la liberación de los rehenes. Ahora no nos vengan a creer lo que decimos en el titular, cuando el polémico ministro de Defensa, Juan Manuel Santos dice que “el Presidente y el Gobierno” no sabían todos los detalles de la operación.

 ¡Eso sí es para risa! Entonces se acabó la milicia y la línea de mando, porque si para una operación que ellos mismos catalogan de exitosa, como una de las mejores del mundo, y arriesgada como tal, los comandantes en jefe, en este caso, el Presidente y el Ministro de Defensa lo desconocían, el ejército dejó de existir, no hay obediencia, no hay organización. ¡Qué tufillo que recuerda al elefante de Samper, cuando decía, y aún lo hace, que todo lo del narco en su campaña fue a su espalda!Santos debe ser recordado como el que inventó toda una tramoya usando al noticiero mencionado, RCN, o mejor, a una periodista que luego la echaron de allí, para desprestigiar al candidato presidencial Rafael Pardo, a quien en una rueda de prensa dijo que “fuentes de inteligencia descubrieron sus relaciones con las FARC” ¿Pardo, quien bombardeó Casa Verde? Luego salieron a decir que no fue así, pero que había una investigación en su contra. Pasaron dos años y nada sucedió. Ni investigación se conoce.

 Pregunto ¿debemos creerle a Santos, quien siendo ya ministro, salió a hablar de positivos contra el terrorismo en Bogotá, y se descubrió que eran falsos, que eran montajes? Y nada pasó. Los anteriores son hechos incontrovertibles.

Cada quien verá si cree en ellos o no. Pero desde esta orilla, lo que no podemos aceptar, es que ahora divulgar la información no se haga por el placer de hacerlo, que el periodismo no se ejerza como una profesión altruista, sino que ahora se haya convertido en producto, en pago, en una vulgar mercancía prostituida por los medios poderosos.

¡Maquiavelo se quedó chiquito! Eso sí que no.  


  1. Humberto Aramburo N says:

    quiero tener mas información sobre el tema.
    periodista serio y rresponsable. Quisiera saber su nombre y Naionalidad.

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