Los desplazados se volvieron parte del paisaje urbano
La dirección de Pastoral Social de la Iglesia Católica presentó su balance anual sobre el problema de los desplazados. El resultado: el lío no cambió del 2007 al 2008, pero preocupa la desprotección de niños y mujeres. Es un debate que debe trascender las cifras, dicen los obispos. Organizaciones de derechos humanos dicen que no se puede caer en la indiferencia de considerarlos parte del “paisaje”.
Por: Bogotá Occidente
El problema debe trascender las cifras de cuántos son. Con esa determinación, monseñor Héctor Fabio Henao, director del servicio nacional de Pastoral Social, comenzó la charla con los periodistas que asistieron al lanzamiento del IV Congreso Nacional de Reconciliación, al referirse a los desplazados.
Después hizo la presentación oficial del estudio que su organismo adelanta todos los años, pero en especial desde 2004, cuando la Corte Constitucional expidió un fallo obligando al Estado a atender a los desarraigados por la violencia en el país, con carácter urgente y con declaratoria de emergencia, en este caso humana.
“En este momento hay una gran discusión en el país. No hay consenso de cuántos son, ni consenso sobre las causas y los actores del desplazamiento. Lo único claro es que el informe que hicimos dice que “no se encuentran diferencias significativas en el grado de respeto de derechos a la población desplazada”, afirmó.
Pero de inmediato, a pesar de destacar algunos avances logrados a raíz del fallo de la Corte, como la atención en salud en el régimen subsidiado de una gran parte de la población desplazada, el prelado centró su intervención en la necesidad de lograr un desarrollo económico, sí, pero con ética, y con generación de ingresos.
“El ideal es que la gente pueda tener ingresos propios para poder pagar su salud en el régimen contributivo”, declaró.El obispo manifestó que hay cifras que le dan a pensar, y buscar una solución más de fondo al problema.
“El siete por ciento de la población total del país, es decir, casi tres millones de personas, se encuentran en desplazamiento, de las cuales, el 59,1 por ciento tiene serios niveles de desnutrición, sólo el 7,5 por ciento cuenta con acceso a la vivienda, y tan sólo un 2,5 por ciento, tiene algún tipo de ingresos para sobrevivir”, añadió.
Después habló de los que consideró factores que integran el gran reto para Colombia, como lo precisó, en especial con el subregistro, y la situación de niños y mujeres.
“Es un lío serio el subregistro. Muchos desplazados siguen siéndolo, pero no se conoce que lo sean, y por lo tanto la atención que se les otorga por parte de organismos del gobierno nacional, como Acción Social, o de Bogotá, como las UAO, de la Secretaría de Gobierno de la ciudad, no llegan a dónde tienen que llegar.
Aquí el meollo del asunto es que hay que lograr, también, que los desplazados generen ingresos, tengan trabajo, eso es fundamental”, precisó.Un tema que también lo llevó a preguntarse sobre el estado actual de los desplazados, y que recoge el informe, es qué pasa con el alto porcentaje de niños y niñas que son desplazados, y de mujeres que también padecen este flagelo.
“En muchos casos no sólo soportan la condición de desplazados, sino también son agredidas con violencia y en su sexualidad”, ratificó.Finalmente, el obispo manifestó que así se lo hicieron conocer al Gobierno nacional, pero ratificó que el interés de la Iglesia “es el de identificar las urgencias”, pero no inmiscuirse en la forma de hacer las políticas para su solución.
“El país ha avanzado mucho en el tema de los desplazados, pero el trabajo debe ser más exigente, con el fin de arreglarlo de fondo”, aseveró.
Qué piensa CODHES
Para el Comité de Derechos Humanos y Desplazamiento, CODHES, la situación de los desplazados va más allá de las cifras y del cumplimiento o no del fallo de la Corte Constitucional por parte del actual del Gobierno. Marco Romero, director de la entidad defensora de derechos humanos, el problema va en lograr que se reconozca totalmente el problema de los desplazados y no se siga desvirtuando el mismo.
“No es como dice el asesor presidencial José Obdulio Gaviria, quien arma siempre polémicas al respecto. Primero dijo que el conflicto armado en Colombia no existía. Ahora, en declaraciones a la revista Cambio, señala que “en el país no hay desplazados sino migrantes.
Eso es ofensivo con las víctimas de todos los grupos armados, llámense guerrilla o paramilitares, que han expoliado a miles de familias”, dijo.Romero también hizo énfasis en el subregistro y en saber de verdad, cuántos son los desplazados del país.
“El propio gobierno reconoce que hay un millón 600 mil nuevos desplazados desde 2002, cuando asumió el modelo de la “seguridad democrática”. Nosotros ciframos la tasa en casi cuatro millones, y la Iglesia en menos de tres.
En lo que coincidimos todos los sectores, es que hay muchos desplazados que no son visibles, y sobreviven día a día en las calles de las grandes ciudades.
Ese subregistro es grave”, aclaró.Insistió en que el desfase se presenta, porque el Gobierno, o el Estado maneja las cifras desde hace 10 años, pero no desde hace 20, como sí lo hace CODHES.
Entonces, muchos de los desplazados de la década de los 90, ni se sabe que existen. “Pero sabemos que ahí están y lo siguen siendo”, puntualizó, al reconocer que la solución demanda un esfuerzo entre todos los sectores e incluso internacional.Así lo precisó Iván Cepeda, del Colectivo de Víctimas de los grupos armados ilegales.
“Después de Sudán, en África, tenemos la deshonrosa medalla de plata, en cuanto a número y situación de desplazados. Es triste”, afirmó.













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