Fontibón de Feria con los vendedores informales

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Feria Parque fundacional Fontibon

Por: Luz Esperanza Martínez

 Periodista Fontibón Bogotá Occidente

 Margarita es una mujer que llegó desplazada por la violencia del Caquetá. Al radicarse en la ciudad de Bogotá y ver su cruenta realidad, cansada de buscar trabajo y no encontrarlo, se vio abocada a trabajar en el denominado espacio público.Hoy, con  su piel cobriza producto del sol y sus piernas más fortalecidas que nunca por el trabajo que hace a diario, resultado del correr para que no le quiten la poca mercancía que lleva en sus hombros, se siente una guerrera. Y es que no cualquiera se le mide al trabajo de vendedor ambulante o como suena mejor: “vendedor informal”.Poblaciones vulnerables como adultos mayores, madres cabeza de familia, desplazados, personas en condición de discapacidad, son entre otros quienes conforman esta gran familia, la de los vendedores informales en Bogotá. Y son ellos que, trabajando largas jornadas, no tienen protección social en salud y mucho menos seguro de vida contra accidentes.Pero es que esos, entre otros más, son los riesgos que se toman cuando se decide trabajar de informal. La persecución a la cual se ven sometidos es una de las quejas que más se escucha en su diario vivir y es esta la gran dificultad latente para la administración, el llamado “manejo del espacio público en la ciudad”.De otro lado, en el Distrito, es de creación relativamente reciente, la norma que indica cómo se debe manejar el espacio público. El Decreto 419 del 2006, por el cual se reglamentan las zonas de transición de aprovechamientos autorizados en la ciudad, tiene por objeto determinar los parámetros generales autorizados por el Plan Maestro de Espacio Público. Los alcaldes locales juegan un papel muy importante ya que de ellos depende, señalar los espacios que de manera temporal, se utilicen por parte de los vendedores informales organizados, dependiendo también en cada localidad del inventario adoptado por el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público.En Fontibón, se esta llevando a cabo la aplicación de la norma, con la utilización del parque Fundacional de la localidad como zona de transición en la feria que por el mes de septiembre, en esta ocasión, le da oportunidad a los vendedores informales, de llevar el sustento a la casa. Pero no todo es color de rosa; hay inconformidades como suele pasar.Inconformes como la señora Luz Mary Cárdenas, presidente de ASONAVEIN (Asociación Nacional de Vendedores independientes) y vendedora informal de la localidad, quien se encuentra trabajando en la feria, lamenta la no inclusión de sus demás compañeros.“Es muy  injusto que les den los puestos de la feria a personas que no son de la localidad y que ni siquiera son de nosotros. Es que ellos tienen con qué pagar ¿Dónde queda la equidad social?”,  comenta Cárdenas. Según la líder los costos  por cada puesto son muy altos para los ingresos que tienen: entre $ 80.000 y $ 100.000 deben pagar por 15 días de arrendamiento, de 9 de la mañana a 9 de la noche. Se queja que el año pasado pagaban entre 40 mil y 60 mil pesos. Cárdenas pide que les bajen los costos. El Decreto es laxo en  este aspecto ya que solo en el artículo 8°,  comenta que las asociaciones u organización de vendedores informales que obtengan autorización en una Zona de Transición de Aprovechamientos Autorizados, deberán garantizar la sostenibilidad del espacio público, pero no aclara nada sobre los costos. La situación del vendedor informal actual en las localidades depende del manejo social y económico que le dé la administración Distrital y las diferentes alcaldías, y comités locales de vendedores informales. No basta con tener zonas de transición,  también, se debe tener en cuenta el historial de cada vendedor para dar prioridad en la asignación de puestos dentro de las zonas. Del lado social de Bogotá Occidente, solo resta invitar a nuestros lectores para que conozcan y de paso hagan la compra del mes más amoroso del año, en el parque Fundacional de Fontibón (Carreras 99 y 100 entre calles  17 y 17ª). Hay que apoyar a los vulnerables, aquellos que como Margarita han decidido ser guerreros de lo  informal.


  1. No sé quienes cuernos sean uds., en la caslle no encuentro rastrro de su periódico, he llegado a aquí por pura y física chiripa. Pero ya que estoy aquí, quisiera colaborarles con algo.

    La gente de administración no hace sino quejarse acerca de la violencia y la inseguridad en la ciudad, pero la verdad es que ninguno propone nada sobre qué hacer. Parece que lo que requieren es de un duende, que, les pise los callos, y les eche pomada brazo a las lamparas.

    No hay que ser muy “lucio” para darse cuenta de que lo que pasa conla administración es que está muy emburocratizada -entalegada en sus escritorios- , si decidieran de verdad ponerle manos a la obra a solucionar los problemas, ´crarían un correo electrónico-oficina para que mentes abiertas `propusieran soluciones, aclarando que si las escogen las pagarán BIEN… La cuestión no es de “TRABAJEN DE GRATINIANO”; eso no es serio, es…¡de GORRONES!

    Atte. : ¡¡¡YO!!!

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