El Putumayo es más que DMG

2 comentarios

PutumayoPor: Alfredo Durán
Especial para Bogotá Occidente

Creo que no muchos colombianos hemos tenido la oportunidad de conocer la cultura y la gente del Putumayo de cerca. Por esta razón nuestra visión, nuestra idea del Putumayo, es por lo general, la de un departamento lejano con múltiples problemas, peligroso, azotado por múltiples factores que actúan en su detrimento como el narcotráfico, las luchas armadas y últimamente el auge de las ya desmanteladas pirámides. Gracias a la conexión establecida con un párroco del lugar, la amabilidad de un colegio público en Orito y el apoyo económico de una fundación sin ánimo de lucro (Vichituni, de Petrominerales de Colombia), hemos podido viajar hasta allí a trabajar y conocer a los jóvenes de este municipio, a los profesores y adultos del lugar. Nuestra impresión ha cambiado radicalmente.Ante todo, estamos ya en una época distinta, un poco más segura y tranquila, por lo menos en lo que se refiere a Orito. Luego, al pisar esta tierra, aterrizar allí, nadar en sus ríos, sentir el calor impresionante y las lluvias de selva húmeda que se intercalan constantemente, pero sobretodo al tratar a sus gentes, afirmamos y lo gritamos a nuestros compatriotas colombianos, que el Putumayo es un lugar de esperanza, de bondad, de amabilidad, solidaridad, en donde aún se vive de manera sencilla, con muchas problemáticas, eso es innegable, pero en donde lo humano aún tiene un espacio.

Con “humano” quiero decir, un lugar en donde no hay los afanes de nuestra sociedad urbana, la competencia y angustia constante que nos hace alejarnos de los otros en busca de nuestro propio bienestar y seguridad.Por otra parte, a causa de nuestro trabajo, hemos podido corroborar la riqueza en talento humano, en creatividad y en posibilidades a futuro inmediato y mediato.

Esto ha hecho que nos empeñemos en creer que lo que se vive allí es digno de exportarse hacia otras regiones del país y del mundo, más que intentar incorporar e importar el “conocimiento” (materia de tantos talleres y programas de “ayuda”) que venga de afuera a esta región. Parte de lo que hemos intentado hacer, con éxito y participación, es cambiar la visión y la idea que ellos mismos, por lo menos, los jóvenes, tienen de sí, de sus posibilidades, de su supuesta forma de ser trágica, inamovible, sin futuro. Para lograr esto, en un principio invitados a “educar” a los putumayenses jóvenes a una mejor práctica de su sexualidad (que es sin duda una realidad compleja), pensamos en ir a las raíces del asunto, a las causas y no a las consecuencias de sus actos.

Esta causa primera, esta raíz, tiene que ver con el amor propio, con la confianza y la credibilidad que cada uno pueda tener en cada uno. Suena quizás ideal –y nosotros no negamos nuestro ánimo soñador y romántico si se quiere- intentar generar auto-confianza en la población. Los procesos del afecto, a la vez que asunto de teorías psicológicas y pedagógicas extensas, son procesos simples que se logran en la comunicación, en el refuerzo positivo, en la escucha, en el manejo de la importancia de las palabras dichas, pensadas, y de nuevo escuchadas. El proceso de generar auto-confianza, es un proceso de lenguaje, de gesto, de contacto en el humor y en la tranquilidad que se establece en relaciones horizontales, esto es, que no implican ningún tipo de verticalidad, ningún tipo de prepotencia que quiere “enseñar” o “decir cómo se hacen las cosas” a los otros, sentados en un banco en un nivel más bajo.El proyecto “Encuentros y Creación”, vigente desde julio del año pasado, nos ha mostrado las posibilidades de la experiencia humana cuando se tiene una forma de verla desde otro punto de vista. Lo que hacemos es trabajar, por una parte,  el alimento de la imaginación a través de experiencias de apreciación musical (música del  mundo, colombiana nueva, clásica, es decir música que por lo general no se escucha en estas regiones), apreciación cinematográfica, ejercicios de pensamiento divergente, filosofía para niños, manualidades y ejercicios rítmicos con el cuerpo y estilo “stomp” (armonías rítmicas hechas con escobas, palos, baldes y demás). Aquí se trabaja con niños de 5 a 18 años, encuentros con padres y con profesores. Con ellos se trabaja la misma metodología. En un segundo momento se proponen temáticas para instar a la producción creativa. Este es el punto en el que hay una unión entre la generación de auto-confianza y la creatividad.

El ser humano es un creador por excelencia. Todo lo que lo rodea ha sido su creación: aquí se trata no únicamente de una cuestión artística. Recurrir a esa fuente infinita, a ese recurso, a esa fuerza muchas veces dormida en el hombre, sobretodo el que está sumergido en una realidad repetitiva, física y conceptualmente, y a la que no plantea ni siquiera un cuestionamiento. Al atender, al poner atención e interés a la obra de los participantes se produce auto-afecto, seguridad y un sentido de orgullo por lo que se es y se tiene.La primera etapa, la de alimentar la imaginación, puede llevarnos a abrir un poco las posibilidades de pensamiento y por ende de vida, las posibilidades de sentirse de otra manera. La segunda, la producción creativa, nos lleva a construir a partir de estos temas propuestos (ancestros, Putumayo 2020, la película de mi vida y eco-sitios) y ver como las experiencias vividas, la gente que viene antes de nosotros, la tierra a nuestro alrededor y una visión de lo que queremos del futuro (y que es posible desearlo e imaginarlo) está en nuestras manos elaborarlo, construirlo, crearlo.

Al elaborar las experiencias en arte, por ejemplo, se observan desde otro punto de vista donde se descarga el peso de lo trágico y se ve la misma experiencia desde la belleza, como en un acto de sublimación. Esta elaboración se hace igualmente en la imaginación sobre el futuro, en la mirada a los ancestros y en el entorno de lugares que se aman (eco-sitios). Con esto se cambia la mirada y el concepto de “pobreza” y de “víctima” por el de “riqueza” (cultural, personal, histórica, geográfica) y el de constructor de realidad a partir de imaginación, lenguaje, creencias y creaciones.Con nuestra metodología se comienza a abrir el camino para que los profesores adopten esta misma. Esto quiere decir que los profesores, por una parte, articulan sus materias a nuestros temas y por otra comienzan a trabajar desde la alegría de crear, de enseñar a partir de sus ideas y de involucrarse con pasiones e intereses. Finalmente son los pasiones e intereses los que puede darle sentido a la vida, hacerla más llevadera.

Es esto lo que la educación debe promover: intereses, pasiones, atención afectuosa y refuerzo positivo. Creemos firmemente que en estas tierras periféricas se gesta el futuro de la humanidad, en términos turísticos, medicinales, de nuevos sentidos de vida en un mundo que se agota de lo mismo, en arte y cultura, porque es allí donde se da la verdadera multiculturalidad y esto lleva a una explosión en opciones humanas y en riqueza de visiones para vivir de otras maneras nuestro tiempo sobre el planeta.El Putumayo es tierra y es idea que los colombianos podrán comenzar a ver surgir de maneras inusitadas.

*Contacto:(untalduran@yahoo.com)


  1. mario fernando arias ordoñez says:

    me gusta que den a conocer el Putumayo y hablen lo bueno de el, soy una persona nacida en Sibumdoy y crecí en Orito y en estos momento me encuntro en venezuela apollando la cultura del putumayo y la de orito ..

  2. Jacqueline says:

    Gracias por esas palabras tan sabias y tan consientes de lo que realmente es el Departamento del Putumayo, la falta de regionalismo talvez nos ha llevado a tanto deterioro, cuando uno sale de su pueblo se da cuenta que lo que tenia era realmente maravilloso a comparacion de lo que en otras regiones se vive. quiero mucho a Mocoa y a Orito donde parte de mi vida la deje ahi.
    La esperanza que guardo es que algun dia llegue un buen Gobernante y verdaderamente saque adelante esta tierra.

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